El año pasado fue bastante convulso para la conocida compañía nipona. Las cifras de ventas de 3DS no eran nada positivas, en parte por su deficiente catálogo, su inmaduro servicio online y su elevado precio. Es por ello que Nintendo sufrió unas notables pérdidas y se vio obligado abajar el precio de su consola portátil. Por otro lado, las ventas de Wii se ralentizaban debido al inevitable desgaste de una consola en la recta final de su vida útil, mercantilmente hablando. Pero una vez hecha efectiva la rebaja de precios de la consola y la ampliación de su catálogo, las cosas empezaron a cambiar. Eso se ha hecho patente con un reciente informe sobre el balance económico de la compañía durante el primer trimestre, terminado el 30 de junio. Aunque todavía recoge pérdidas, éstas han sido menores que el periodo anterior.
Atención, estimados lectores, se avecina un párrafo de aburridos y tediosos datos económicos. Un dato negativo fue la cifra neta derivada de las ventas, que se ha reducido de 93.298 millones de yenes (más de 980 millones de euros y 1.192 millones de dólares) a 84.813 (891 millones de euros y 1,084 millones de dólares). Por contra, las pérdidas de producción han bajado de 37.712 millones (unos 396 millones de euros y 482 millones de dólares) 10.331 millones (alrededor de 108 millones de euros y unos 132 millones de dólares). Pero el dato realmente importante es que, en total, las pérdidas netas se han reducido de 25.516 millones de yenes (268 millones euros más o menos y 326 millones de dólares) a 17.231 millones (181 millones euros y 220 millones dólares).